miércoles, julio 26, 2006

¡A la basura! (1)

El reciclaje es bueno.

Es malo, lo sé. Pero no había presupuesto para más.

Eso es indiscutible. Pero algunas ciudades se toman el tema más en serio que otras, y aquí en Tokio, y concretamente en algunos barrios, parece que para evitar que el ciudadano joda al medio ambiente, la solución consiste en joder al ciudadano.

Ya para empezar, cuando te mudas a vivir a un barrio nuevo, recibes la Guía del Ayuntamiento para conocer las instalaciones, servicios y demás de la zona. Pues bien, en ese libro también se incluye una Guía para Tirar la Basura.
En la susodicha guía aparece una clasificación de la basura en casi infinitos tipos, a cada uno de los cuales corresponde un día de recogida, un lugar de depósito y una forma de prepararlo antes de tirarlo: dentro de una bolsa azul, dentro de una naranja, atado, en un cajón, con un rótulo que indique si hay cristales rotos dentro, sin tapón, sin etiqueta, etc...
Todo ello respondiendo a criterios tales que, para clasificar bien tu basura, necesitas lo menos un doctorado en Tecnología y Fabricación de Materiales y otro en Química Orgánica e Inorgánica. Y para controlar los horarios y días de recogida, otro en Álgebra y Cálculo Infinitesimal.

Vamos, si el 75% de la gente no entiende ni las instrucciones para programar el vídeo, ¿dónde va con esto?
Se dice incluso que, hace años, Stephen Hawking pensó en instalarse a vivir en Tokio. Pero abandonó la idea porque no conseguía comprender cómo debía tirar la basura. Frustrado, decidió dedicarse a algo más fácil: la física cuántica de los agujeros negros. Y así escribió su libro.

“Yo quería tirar correctamente mi basura, pero era más fácil graduarme en astrofísica”.

A grandes rasgos, la basura se divide principalmente en dos grupos: combustible y no combustible. La combustible es aquella que se puede quemar: restos orgánicos, papeles, madera, etc. Y la no combustible, pues lo demás.
Cada día se recoge sólo un tipo de basura. Y esa es la unica basura que puedes tirar ese día.

Hasta aquí parece fácil. Hasta obvio.
Pero la capacidad de (m*la lech*) inventiva del ser humano es ilimitada, y vamos a ver cómo se puede complicar hasta alcanzar y superar los límites del entendimiento racional.

Este es el primero de una serie de posts dedicados a comentar cómo tirar algo a la basura. La relación días / tipos de basura que emplearé será la que se usa en mi barrio, y empezaremos por la terrible, ominosa y cataclísmica basura combustible.

Dos papeleras. Combustible o No Combustible. He ahí la cuestión.

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1 Comments:

At 2:04 p. m., Blogger Fuanito-san said...

Pos yo siempre me "equivoco" muy anticivicamente y termino echandolo to al contenedor de "combustible", con el eso de que si a algo le metes fuego suficientemente arde. Si no que se lo digan al que se paso treinta años intentando meterle fuego a un peaso de granito con un mechero jodio. Al final no lo consiguio pero termino quemao (el tio), para que luego digan.

Por cierto, el tio era Hawking.

 

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