sábado, marzo 29, 2008

Conociendo mejor a los japoneses

- ¡Pst! ¡Oye! ¿Quieres ver la punta de una cola?
- Mmm... Encuentro que, últimamente, por aquí se habla mucho de colas.
- No, hombre, no. Quiero decir una cola de las de esperar. Mira:

(Todas las fotos se amplían si les haces click. De nada)

- Bueno, es el final de una cola, sí. ¿Qué tiene de especial?
- Como pasaba mucha gente, era complicado coger un buen ángulo para hacer la foto. Pero voy a intentar mostrarte su longitud. A ver...


- ¡Hala! Es un rato larga. ¿Qué estarán esperando? Al final tiene que haber algo estupendo, sin duda.
- Este es el final:


- ¿Uh? ¿No hay nada?
- Es que hay que girar la esquina. Como ves, esta cola sirve para esperar...


- ¡Otra cola!
- ¿Ein?
- Vamos a verla más de cerca:


- No puedo creerlo. ¿De qué va esto?
- Se trata de una cafetería de donuts que hay en Shinjuku.
- Pues sí que hay hambre de donuts. Luego se quejarán de que los índices de obesidad suben. Me pregunto cuánto tiempo estarán esperando...
- Tus preguntas son órdenes. Precisamente son tan considerados de poner un cartel con el tiempo estimado de espera. Aquí nadie se lleva a engaño:


- ¿¡Una hora y media!? ¡Venga ya! ¡Eso lo has hecho tú con Photoshop!
- Me conoces y sabes que no: soy demasiado vago para ello.
- Qué barbaridad. En fin. Supongo que será una ocasión especial. No sé... El Dïa de San Donut o algo así, que te los regalan.
- Nop. Es un día como otro cualquiera. No hay ninguna oferta, ganga ni rebaja.
- Lo mismo la han inaugurado hace poco. La novedad...
- Lleva abierta casi año y medio y la cola se forma día tras día, con un tiempo de espera típico entre 40 minutos y hora y media.

Foto tomada un miércoles a media tarde. Una hora de espera.

- Entonces, deben de ser unos donus deliciosos. Me pregunto si debería comer yo uno.
- La mayoría de la gente que los ha comido dicen que no están mal, pero tampoco son para matarse.
- Ya. Pero es que, un donut recién hecho...
- Quita, quita. Los que lo toman en la cafetería son una mínima parte. Normalmente compran una o dos cajas que se llevan a casa para comerlos horas después y/o al día siguiente.
- Pues no lo entiendo. En fin. Se nota que hacía buen tiempo. En esas condiciones, tampoco es tan grave pasar el tiempo charlando tranquilamente con los amigos o con tu pareja en una cola.
- La cola lleva formándose absolutamente todos los días. Haga frío o haga calor. Nieve o llueva. Sople el viento o haga 40 grados.
- ¿Pueden ser gente desocupada? No sé... Estudiantes, parados, jubilados, amas de casa...
- Hay de todo. También oficinistas, empleados... Algunos van hasta con bebés. Solos o acompañados. Matan el tiempo hablando, leyendo, con un videojuego, mirando al vacío...

Un bebé con toda la vida por delante. Da igual que pierda hora y media.

- Entonces... ¿Quiere esto decir que la gente se tira más de una hora esperando de buen gusto para gastarse el dinero en una rosquilla con azúcar? ¡Es inaudito! ¡Esto debe de ser un fenómeno parapsicológico! ¡Esa cafetería ejerce un influjo maligno!
- Psíiii... Es cierto que esta cafetería es un caso un poco especial. Pero en Japón no es raro aguardar hasta media hora o por ahí cuando quieres entrar en un restaurante o cafetería y está lleno. Habitualmente, los restaurantes tienen unas sillas en el exterior para la gente que quiere esperar. Llegas, te apuntas en una lista y... hasta que te toque.

En el fondo, lo de las sillas es incluso humanitario, comparado con lo de los donuts esos.


- ¡Qué horror! Yo creía que era en España, donde siempre tienes que esperar en los bancos, en Correos, en las comisarías...
- En Japón, esos servicios funcionan como la seda. La gente espera en los restaurantes porque quiere esperar.
- Pero... pero... ¡No lo entiendo! ¿No se supone que la japonesa es una de las sociedades donde la gente trabaja más, tiene más estrés y tiene menos tiempo libre del mundo?
- Toma, pues claro. Es lógico: ¿Cómo no van a tener poco tiempo libre, si se pasan media vida haciendo cola?

Etiquetas:

domingo, marzo 16, 2008

Tamaños e idiosincrasias

El sábado estaba hablando con una chica japonesa y de repente va y me dice, en perfecto español:

-¡Oh! ¡Qué pene!

Como soy humilde, fui a contestarle: “bueeeno, uno, en su modestia...”
Pero en seguida me percaté de que había algo raro. ¡Si ni siquiera me había quitado los pantalones! Y tampoco es como para que cause estupor a través de los vaqueros. Así que sólo había una explicación posible: ¡Esta tía era Super-Girl y estaba usando su visión de rayos-X! Hummm...
Eso de la super-visión queda muy bien en los comics, pero en la vida real te puede dar un cáncer que te cagas. Era mi vida contra su lujuria. No me quedaba más remedio que acabar con ella usando la daga de kriptonita que siempre llevo encima para casos como este.

Una Supergirl y un chisme de kriptonita. Cualquier asociación freudiana es producto de vuestra mente, cacho hentais.

Ahora bien, esas dagas no son fáciles de conseguir. Ni mucho menos baratas. ¿Merecía realmente la pena? ¿Estaba absoluta, perfecta, totalmente seguro de que me estaba bombardeando el paquete con radiaciones?
Por si acaso, le pregunté:

- ¿Cómo dices?
- Que qué pene que hayas estado resfriado toda la semana.


¡Acabáramos! No se trataba de “pene” en perfecto español, sino de “pena” en imperfecto español. El tipo de errores que se producen de vez en cuando al hablar una lengua extranjera. Como la de aquella otra que me confesó, con una gran sonrisa, que había ido a una tienda de pollas (“¡Y qué buenas estaban!”, añadió).

De todas formas, el incidente me hizo reflexionar sobre la consabida pregunta de “¿el tamaño importa?”.

Pues tanto en el caso del hombre como en el de la mujer, yo creo que sí importa. La razón: si no importara, no se hablaría tanto de ello. Mira como nadie habla de, por ejemplo, el tamaño de los lóbulos de las orejas. ¿Por qué? Pues porque, dejando aparte malformaciones exageradas, a todo el mundo le da igual.

Aniceto tenía un lóbulo tan desarrollado que no sólo tocaba la guitarra, sino que lo hacía con la zurda, como Jimmy Hendrix.

Ahora bien, las cosas que realmente importan, estas tampoco las discute nadie. Es como si pregunto:

-¿El oxígeno es importante?

Aquí, todos de acuerdo. Siempre habrá algún pirado que diga: “Ey, pues yo prefiero respirar metano”. Pero esos lo hacen más por dar la nota que por otra cosa.

Por eso, en mi opinión la pregunta está mal planteada. ¿Que si importa? Pues...¿Para qué? Ahí está el quid de la cuestión. Eso nunca se aclara. Y por eso cada uno la interpreta como quiere y contesta lo que le da la gana y nunca jamás se llegará a un consenso.

Y aunque confieso que como a cualquier hijo de vecino me llamen la atención un buen par de pechos, también reconozco que en la práctica no me importa su tamaño. Más bien su número. En general prefiero números pares.

Cinco pechos. Mal rollo.

Pero en el fondo esto es cosa de la sociedad. Que nos empuja, nos malea, nos impone estereotipos y nosotros, como animales sociales que somos, pasamos por el aro.

...Excepto los que la tengan tan grande que no pasen por él.

Festival de Kanamara en Japón. A ver quién da la talla al terminar.

Etiquetas:

sábado, marzo 08, 2008

Aprender japonés: Saludos climatológicos (2ª parte)

Hablábamos en el post anterior de la costumbre japonesa de continuar todo saludo (incluso escrito) con un comentario sobre el tiempo que hace.
Estas son algunas frases que cubren casi todas las situaciones:

Hace buen tiempo: Ii tenki desu ne (いい天気ですね)
Hace calor: Atsui desu ne (暑いですね)
Hace frío: Samui desu ne (寒いですね)
Llueve mucho: Yoku furimasu ne (よく降りますね)
Va refrescando: Suzushiku natte kimashita ne (涼しくなってきましたね)
Va haciendo buena temperatura: Atatakaku natte kimashita ne (暖かくなってきましたね)
Hace un viento de cagarse: Kaze ga tsuyoi desu ne (風が強いですね)

Recordad: primero saludo; después, frase del tiempo.

Al señor Tanaka se le olvidó comentar sobre el tiempo tras el saludo y se vio retado a un sangriento duelo samurai.

Por ejemplo, en una conversación:

- Buenos días
- Buenos días. Ya va haciendo frío, ¿verdad?
- Sí. Por cierto, ¿qué tal los niños?


En un mail:

Estimado Sr. Tanaka:
¿Cómo se encuentra?
Últimamente tenemos buen tiempo. Desde que empezó marzo, la temperatura sube día a día.
Bueno, le escribo por el asunto del paquete certificado que me remitió hace una semana...


Hablar en una carta del tiempo que hace (o sea, el que hacía cuando se escribió la carta) puede parecer algo gilipollas, pero es etiqueta de rigor.

No importa la situación ni el tema:

Estimado Yusuke:
¿Cómo estás?
Últimamente hace mucho calor. Se nota que estamos en verano, ¿eh?
A propósito, hablando de calor, ¿te acuerdas que te dije que el sábado se me estropeó el aire acondicionado? Bueno, pues no te puedes imaginar los hombros que tenía el técnico que vino a arreglarlo. Total, que una cosa llevó a la otra y te escribo para comunicarte que ya te puedes ir buscando a otra porque mi técnico y yo nos vamos a foll... a pasar una semana en el Caribe. Ahí te quedas, mingacorta.
Tomoko.


Por cierto, si os dicen una de las frases de arriba, a todas se contesta con:

Sou desu ne (そうですね)


- Tsunami desu ne
- Sou desu ne

Hasta aquí, los libros de texto.
Pero en el Chorizonte no nos conformamos con los tópicos manidos, no señor. Para algo se tiene que notar que perdemos el tiempo leyendo posts como este en vez de... no sé, aprender en serio de una vez inglés, por ejemplo.
Así que aquí van algunas frases que os permitirán tomar la iniciativa. Obviamente, también se pueden usar en español (ejem... declino toda responsabilidad en cuanto al japonés choricil):

Si hace mucho frío o mucho calor:
おじいちゃんによると昔は本当に寒かった/暑かったみたいだ。
Ojiichan ni yoru to, mukashi wa hontou ni samukatta / atsukatta mitai da.
Según mi abuelo, antes sí que hacía frío/calor de verdad.

Si hay un tifón:
これ、バタフライ現象でしょ。きっとボルネオのジャングルで性交をして暴れている糞蝶がいるんだよ。
Kore, bataafurai genshou desho. Boruneo no janguru de seikou o shite abareteiru kuso chou ga iru n da yo.
¡Esto tiene que ser el Efecto Mariposa! ¡Seguro que en las selvas de Borneo hay dos putas mariposas copulando como locas!

Si empieza a nevar:
氷河期の始まりじゃないといいけど。さっき冷蔵庫メーカーの株を買ったばっかりなのに。
Hyougaki no hajimari ja nai to ii kedo. Sakki reizouko meekaa no kabu o katta bakkari na no ni.
Espero que no sea el inicio de una era glacial. Acabo de comprar acciones de una empresa de frigoríficos.

Haga el tiempo que haga:
今年、ラニーニャ現象が特に著しいね。
Kotoshi, laninia genshou ga toku ni ichijirushii ne。
Este año, La Niña es especialmente fuerte, ¿verdad? (Pocos saben exactamente la influencia de La Niña en el clima, así que cuela en cualquier ocasión).

Si llueve:
酸性雨じゃないといいけど。いつも髪がメチャクチャになるから。
Sanseiu ja nai to ii kedo. Itsumo kami ga mechakucha ni naru kara.
Espero que no sea lluvia ácida. Me deja el pelo hecho un asco.

Si llueve mucho:
さっき、いろんな動物がつがいで港に向かっていたけど何かあるのかな。
Sakki, ironna doubutsu ga tsugai de minato ni mukatte ita kedo, nani ka aru no ka na.
Pues hace un rato he visto a una pareja de cada especie animal dirigirse al puerto. No sé si eso significará algo.

Si estáis hasta el gorro:
ったくこの天気は!
Ttaku kono tenki wa!
Qué tiempo de mierda.

Y finalmente, si estáis ante una tía buena:
この天気はね…ホテルに行って、俺の風速計でも見る?
Kono tenki wa ne... hoteru ni itte ore no fuusokukei de mo miru?
Este tiempo... ¿Cómo te diría? ¿Vamos a un hotel y te enseño mi anemómetro?


Etiquetas:

sábado, marzo 01, 2008

Aprender japonés: Saludos climatológicos (1ª parte)

Ya he comentado en alguna ocasión que a los japoneses les encanta hablar del tiempo que hace. Nada les apasiona más, nada tiene preferencia:

- ¿Te has enterado? ¡Se ha conseguido clonar dinosaurios, y se ha descubierto que tenían poderes telepáticos, que fueron los autores de los misteriosos dibujos de Nasca, y que los mamíferos no somos más que el resultado de uno de sus experimentos genéticos en laboratorios!
- Bah. insignificancias. Lo interesante es que se acerca la primavera y el tiempo mejora día a día.
- Sí, eso es verdad.


Plano realizado por los dinosaurios para fabricar un primate.

Y cuidado si te relacionas mínimamente con un japonés. En cuanto te descuides te soltará la siguiente pregunta:

- ¿En tu país también hay cuatro estaciones?

Debo confesar que las primeras veces me quedaba descolocado.
¿Ein? ¿Cuántas se supone que tiene que haber? ¡No me digas que depende del país! Desde chiquito me inculcaron aquello de “primavera, verano, otoño e invierno”. Pero cualquiera se fía, porque también me enseñaron la patraña esa de los Reyes Magos, que al final resultaron ser SPOILER los padres FIN DEL SPOILER.

Bueno, lo único que se me ocurre es que lo que quieren decir es si las estaciones están bien diferenciadas como en Japón o tienden más a ser como en los trópicos. Aunque este pensamiento no es muy tranquilizador en cuanto a la cultura geográfica nipona se refiere.

Los japoneses basan buena parte de su cultura, arte y lenguaje en el contraste entre las cuatro estaciones. De hecho, en la poesía japonesa haiku es obligatorio hacer una referencia a una estación en tan sólo cuatro versos. Cada estación tiene sus propias fiestas y tópicos bien diferenciados. Tienen un calendario especial (distinto del astronómico) para las estaciones; y el día que se dejen de j-pop y descubran “Las Cuatro Estaciones” del Vivaldi seguro que se correrán de gusto.
Pero en fin. Yo vengo de un país donde muchos hombres prefieren el fútbol a las mujeres, la Liga es Dios y la Eurocopa su profeta, así que no me veo con mucha autoridad moral para criticarlos.

En la actualidad, cuando me hacen la preguntita ya tengo algunas respuestas preparadas de antemano. Una que funciona bien es:

- Qué va. Como todos saben, en España sólo hay tres. Aunque ahora, con lo del cambio climático, algunos años tenemos hasta cinco.

Esto les desconcierta. Además, lo divertido es que tienes libertad para inventarte la quinta estación como te dé la gana:

- La llamamos “porompompero”. Se caracteriza porque cae lluvia seca, cada domingo hay un eclipse de Sol y hasta tiene himno propio.





Esto es arte, y no la 9ª Sinfonía del Beethoven ese

De todas formas, no se puede menospreciar la importancia de hablar del tiempo al interactuar con los japoneses. De hecho, si cogemos cualquier libro de texto para aprender el idioma, nos aconsejarán que después del saludo de turno digamos alguna frase relacionada con la climatología. Y es verdad que se utilizan.

El Chorizonte, en su afán culturizador, os presenta algunas frases que seguro os serán de utilidad.
Pero os las presentará en el siguiente post, que si no se va a hacer muy largo.
¡Hasta pronto! ¡Vigilad el cielo!

Posdata: Para el que se haya quedado pillado con el vídeo de arriba, aquí va
otra versión. ¡¡¡Atentos a partir del minuto 1:00 !!!

Etiquetas:

sábado, febrero 23, 2008

Amigos

Quien tiene un amigo... tiene un problema.

Y si no, que se lo digan a estos dos:

- Tú mataste a mi padre... ¡Ahora me vengaré!

- Te equivocas. Yo... ¡Yo soy tu padre!... Ups, espera, que me confundo de película. Quiero decir... Tu padre era un hijoputa chalao vestido de verde y se mató él sólo. Yastá. Arreglado. Ahora seguimos siendo colegas como siempre, ¿ok?

- No sé... Creo que durante un tiempo te guardaré rencor e intentaré vengarme. Y quizás luego haga las paces.

- Pos la has cagao, macho. No sabes el final tan previsible que tiene ese comportamiento en las pelis.

El mío es esta amiga española (nombre ficticio: Yateko Geré) que estuvo viviendo durante varios años aquí en Tokio.
El año pasado, por algún misterioso trauma, decidió desertar y volver a Españalandia, dejándome indefenso ante las hordas de japoneses nipónicos.
Chungo. Pero bueno, es su vida. Hasta aquí, todo bien.

Pero hace poco recibí un mail suyo que empezaba así:

- Ayúdame, Don-Guri-Kenobi. Tú eres mi última esperanza.

Si yo soy la última esperanza de alguien, es que la cosa tiene que estar bien jodida. Seguí leyendo.

- Como emigrante retornada que ha trabajado en el extranjero, tengo derecho a un desempleo. Pero necesito unos documentos que tiene que expedir la Embajada de España en Tokio y el plazo para presentar los papeles termina pronto. Mandé un mail a la Embajada, pero no me contestaron. Les envié otro mail tres días después, y tampoco. Por favor, ¿puedes llamarles y preguntar qué pasa?

¡¡¡¡Llamar a la Embajada!!!! No podía pedirme un favor más sencillo, como derribar la pirámide de Keops a cabezazos, enseñar a cantar a un ladrillo o resucitar a Elvis. Suicidarme era una opción, pero supuse que dolería, y soy alérgico al dolor.

¿Las 12 tareas de Hércules? ¡Ja! Es poco sabido, pero originalmente eran 13. La última era conseguir información últil de la Embajada, tarea en la que fracasó. Zeus lo condenó a que en el futuro se hiciera esta pelicula protagonizada por Lou Ferringo.

Aclaro que coronar con éxito una misión referente a la Embajada de España en Tokio puede ser una odisea. Especialmente por teléfono. O quizás sea que me tienen el número pillado. Sea como sea, rara ha sido la vez que he conseguido una atención pronta y eficaz. El récord fue aquella vez que tardé tres días en conseguir que me atendieran. Y sólo lo conseguí mediante, si se me permite la inmodestia, un hábil Truco Choricil (que no revelaré aquí por si alguien de la Embajada lo lee y toma contramedidas).
Por eso, si ya tiene tela conseguirlo desde el propio Tokio, se comprenderá que desde España el sufrimiento sea elevado al cubo.

Así que, resignado a mi suerte (mala suerte), me pongo a ello. La cosa empieza como siempre. Pero esta vez no tengo paciencia: recurro al Truco Choricil y me atiende una mujer con acento japonés. La conversación va más o menos así.

- Buenos días. ¿Qué desea?
- Verá, llamo por una amiga que vivía en Tokio y ha regresado a España. Necesita un certificado de ***** y otro de *****. Es un poco urgente.
- Bueno, dígale a su amiga que nos mande un fax o un mail con sus datos personales, y le contestaremos.
- Ya lo ha hecho. Y dos veces. Pero no tiene respuesta. Por eso me ha endosado a mí el muert... Digooo... Me ha pedido que les llame.
- Hmmm... Un momento

[Espera]

- ¿Oiga? ¿Me puede decir el nombre de su amiga?
- Yateko Geré. Y griega, a, te, e, ka, o. Ge, e, erre, e.
- Y griega... a... te... ¿e?

Está claro que la tía se ha hecho la picha un lío. Repito desde el principio. Dos veces más. La verdad es que mi amiga no tiene un nombre demasiado común. Y menos para hacérselo entender a una japonesa. Si se llamara Ana Martín, las posibilidades de éxito de la llamada habrían sido más altas.

- ¿Y su teléfono, por favor?
- Eso no lo sé. Pero por horario, a ella le resulta difícil llamar. Su talla de sujetador tampoco la sé, aunque así a ojo, debe de ser...
- No le he preguntado por la talla de sujetador.
- Ah, ¿no? Perdón, ha sido un lapsus. No sé en qué estaría pensando.
- ¿Tiene mail?
- Claro. ¿No le he dicho que les ha enviado dos? Su mail es el nombre todo junto. Se lo deletreo otra vez: y griega, a, te, e, ka, o, ge, e, erre, e, arroba, talcual punto com. yatekogere@******.***
- Ajá

Es un “ajá” que me suena a que se ha perdido en la tercera letra y posiblemente acabe enviándole el mail a un aborigen australiano que vive en una cueva con un ornitorrinco tuerto por mascota y una conexión Wi-Fi.

La conversación acaba diciéndome que le enviarán un mail. Yo le doy las gracias y cuelgo. Me resigno a que mi amiga está perdida. Luego le rezaré a San Judas Tadeo, patrón de los imposibles.


Le escribo a Yateko que ya he hecho la llamada. Tres días después me responde (ya habéis visto que mi amiga siempre da señales de vida a los tres días, como Jesús): siguen sin ponerse en contacto con ella, y se ha resignado a llamarles a las horas intempestivas que suponen la diferencia horaria y el horario de atención de la Embajada.

Según me ha contado, no tuvo problemas para que le cogieran el teléfono. Ilusa. Eso lo hacen para que te confíes. En cuanto le expuso el caso, la persona que le atendió le explicó el procedimiento que debía llevar a cabo, cerrando elegantemente el bucle infinito de atención al cliente:

- Mándenos un mail.


NOTA: Post publicado con el consentimiento de la individua.

Etiquetas:

domingo, febrero 03, 2008

Lo que uno se encuentra por ahí (editado)

Hoy empezó a nevar de madrugada y por la mañana la ciudad ya ofrecía un aspecto tal que así:

Había vistas más atractivas, pero le hice la foto a este descampado. Cosas que pasan.

Resulta que cuando está nevando me gusta salir a dar un paseo. Aprovechando que tenía que hacer unas compras me di una vuelta por ahí, y me llevé la cámara por si acaso.
Por el camino me encontré algunas cosas interesantes... que no fotografié porque con el frío, el paraguas abierto y los guantes puestos, me daba una pereza tremenda sacar la cámara.

De todas formas, era imposible dejar pasar por alto hallazgos como este muñeco de nieve:


Estaba a la entrada de un local parecido a una confitería / tienda de té. Si os fijáis bien, los ojos están hechos de chocolate, y la nariz y la boca con fresas. Si te comes el muñeco, ya tienes el postre resuelto.

También, este pulpo un tanto siniestro:


Vale, confieso que lo dibujé yo. No era tan fácil como esperaba.

Pero el primer puesto en el ranking de cosas curiosas fue el cartel de esta clínica (sí, lo habéis adivinado: este es uno de esos posts en los que os desafío con un cartel extraño):


La pregunta, evidentemente, es... ¿De qué creéis que es la clínica?
Algunas sugerencias:

a) Una clínica de Pacmans
b) Una clínica de Triángulos Azules
c) Una clínica de Pacmans y Triángulos Azules.
d) No se me ocurre otra cosa

La solución, dentro de unos días, en este mismo post.
El acertante recibirá por e-mail un premio sin ningún valor (pero con todo mi corazón bellotil)

. . .


Bueno, pues aquí va el cartel sin pixelar. Se trata de...


¡Una clínica del aparato digestivo! (Si pulsáis en la imagen para que se abra en grande -y leéis los kanjis- lo podréis ver mejor)
Pensándolo bien, la cosa tiene su lógica (lógica japonesa, claro está). Si miramos bien una pantalla de Pacman:


Comprenderemos que, después de comerse todas esas bolitas, el pobre tiene que acabar con una indigestión de campeonato.

Los resultados del concurso, en los comentarios.

(¿Cómo? ¿El triángulo azul? Ahhhh... Misterio misterioso)

Etiquetas:

viernes, enero 25, 2008

Frío

Estos últimos días está haciendo una rasca del cagalse.

A estas alturas del invierno es lo más normal, para qué nos vamos a engañar. Pero a uno, que ha nacido, crecido y desenrollado en la Costa del Sol, pues no le hace mucha gracia. Ya estoy loco por que se vayan los fríos y gozar de la primavera: buenas temperaturas, flores de cerezo, las primeras minifaldas y la alergia al polen (ups).


La próxima vez que te gotee la nariz, recuerda que hay gente que vive todo el año en lugares así.

Pero para eso aún falta un poco. De momento hay que aguantar. Ayer por la mañana iba camino al trabajo. Intentaba no pensar en lo a gustito que estaría metido en mi futón en vez de exponiendo mi delicado cutis a los fríos vientos tokióticos. Y en estas que me pregunté cómo habríamos llegado a esta situación.

El mundo es grande, y la humanidad se originó en una zona templada. Así a primeras no se ve la necesidad de trasladarse a lugares donde te puedes morir fácilmente de frío a la que te descuides. Quiero decir, que existiendo lugares como Cuba o Cancún, ¿quién decide que vivir en Islandia mola?

Y eso que ahora tenemos calefacción eléctrica, abrigos con forro de aire y aislante térmico, bufandas de Cachemira, alfombras eléctricas y todo tipo de inventos para hacernos más llevadero el invierno. Antes, en la prehistoria, tenían que apañarse con cuatro pellejos y un par de sacos.

Así por ejemplo, ¿de dónde salieron los esquimales? ¿A quién le parece que noches de seis meses, temperaturas bajo cero y hielos eternos son el ambiente perfecto para criar a los hijos?


Siempre me he preguntado... ¿Dónde meten la ducha?

No puedo sino imaginar la siguiente escena: miles de años atrás, un pueblo errante proveniente de latitudes más meridionales llega a los límites de Groenlandia. El cabecilla y su segundo dialogan:

- ¡Fuuu! Qué peazo páramo de hielo desolado. Creo que este sería un buen lugar para asentarnos.
- Hombre, jefe. No es por llevar la contraria, pero ahí estoy viendo unos cuantos pingüinos congelados. A lo mejor deberíamos pensárnoslo un poco.
- Ya. Y volver al sur, ¿no? ¿Te olvidas de que ahí tuvimos el encontronazo con la tribu esa de los Dekapitamadres? No creí que te quedaran ganas de ver de nuevo al Gran Jefe Desnucamamuts, después de tu “incidente” con su hija. Y no hablemos de mi “altercado” en su harén.
- Errrrr... Tal vez tenga razón. Y el sitio este tiene la ventaja de que nos será fácil cazar a los pingüinos congelados esos.
- Pos venga, dile a la gente que monte los chiringuitos, que nos quedamos aquí. Y que vayan buscando bestias peludas para hacernos abrigos.

Después, las generaciones se van acostumbrando. Y aunque se pasen medio año (o todo el año) quejándose del frío, pues siguen viviendo en el mismo sitio por aquello de la familia, la tradición, la patria y, sobre todo, porque mudarse a otro país es un coñazo tremendo, os lo aseguro.


"¿Quién me mandaría a mí comprar un robot gigante? A ver dónde encuentro ahora una caja para empaquetarlo para la mudanza..."

De todas formas, esto del tiempo atmosférico es curioso. Haciendo uso de memoria, hay dos conversaciones típicas y únicas en cuanto cambia un poco la meteorología. Fijaos y las reconoceréis enseguida en cualquier programa de noticias. Se pueden aplicar también al calor.

1) Si no hace mucho frío, sale el ancianillo de turno.
- ¿Frío? Ahora a cualquier cosa la llaman frío. Cuando yo era niño sí que hacía frío. En noviembre ya estaba to nevado. Hasta los perros se quedaban pegaos en los árboles cuando meaban. ¿Y ahora? Fíjese, fíjese que ni apetecen castañas asadas. Esto, ni es invierno ni es ná. El tiempo está loco.

Los espectadores asienten en sus casas.

2) Si hace un frío que bate records, sale el mismo ancianillo.
- Esto, este frío es la primera vez, mire usted. Esto no se ha dado nunca en estos parajes. Desde que yo era niño no recuerdo un invierno así. Hasta la lechuzas se caen de las ramas, congelás. El tiempo está loco.

Los espectadores asienten en sus casas.



La moraleja de todo esto: si vivís en un sitio con un invierno más suave que Tokio, os envidio. Si vivís en uno con un invierno más duro, envidiadme. Y si vivís en Tokio vamos a tomar una cerveza... pero cuando no haga tanto frío.

Etiquetas:

/* GOOGLE ANALITICS */