miércoles, agosto 09, 2006

¡A la basura! (3): Basura incombustible

Para los impíos que no hayan leído los posts anteriores:
¡A la basura! (1)
¡A la basura! (2): Basura combustible.
¿Ya? Pues hale, al lío...


Al lado de los problemas que vimos en el post anterior, la basura incombustible es una bendición del cielo. Puedes acumular cuanta quieras, que no huele. Después de la apestosa pesadilla de la basura combustible, a la incombustible casi le puedes dar un besito y todo.
Aquí es donde tiras los plásticos, el metal... y esos materiales raros como las bolillas de corcho de los embalajes, que cualquiera sabe si arden o no, pero tampoco es cosa de probar a pegarles fuego a ver qué pasa.

Esa especie de corcho blanco de los embalajes. Que levante la mano quien piense que es combustible.

Sin problemas, ¿no?
Pues no.
Porque esta basura se recoge los viernes. Es decir, sólo una vez a la semana.
Encima, en Japón, para compensar que las cosas son caras, las envuelven una y otra vez hasta que te dan ganas de vomitar.
Por ejemplo, unas simples galletas pueden tener fácilmente más de 6 ó 7 envoltorios: uno para cada galleta individual, otro que las agrupa por paquetitos, esa especie de bandeja de plástico que las contiene, un plástico de burbujas para evitar que se rompan, la caja, un plástico que cubre la caja, la bolsa del súper...

Esquema del sistema de envoltorios de un producto japonés.

Esto hace que la basura incombustible se acumule, crezca y se multiplique, ocupando un espacio vital en las casas ya pequeñas de por sí. Un espacio que podría aprovecharse para cosas más productivas, como un armario ropero o un sofá de tres plazas.
Pero aún falta lo más rocambolesco.
Situación: se ha terminado el bote (de plástico) de la mayonesa. ¿Lo tiramos tal cual?

Pecado ecológico en potencia.

¡¡¡Por Dios, no!!! ¡¡¡Qué comportamiento tan incívico y marrano!!! ¡Lapidación! ¡Excomunión!
¿Cómo se te ocurre? Primero tienes que... ¡¡¡Lavar el bote!!!
(@_@)
Lo juro. No es coña. Voy a repetirlo, y en grande:
Tienes que limpiar la basura antes de tirarla.

Aquí es cuando al ser humano normal se le saltan los plomos y sólo tiene dos caminos para tratar con esto:
- Revolución anti-sistema. Tu vida será una constante lucha contra la sociedad nipona. Y encima, al final cabe la posibilidad de que vayas al INFIENNO por maltratar el medioambiente (si no has ido ya antes por comprar CDs piratas).
- Aceptación sumisa y servil. La opción del cobarde y/o del vago. Pasas por el aro y te conviertes en un miembro más de la maquinaria social. Has perdido tu individualidad, pero te reconforta saber que eres un contribuyente al sistema de basura japonés, el país con la basura más limpia del mundo.

Y si crees que esto es insuperable, ya verás, ya, en la próxima entrega, con la ignominiosa basura reciclable
.

Continuará...

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2 Comments:

At 7:55 a. m., Blogger Misia said...

Vaya, tenías razón: hay que hacer un master para tirar la basura japonesa.

Con lo educadas que son esas gentes, y visto el cuidado que les dedican a sus basuras: ¿las despiden entre reverencias cuando las dejan en el cubo? ¿filman con sus videocámaras sus envases favoritos antes de decirles adiós definitivamente?

Mola mucho tu blog ;)

 
At 8:45 a. m., Blogger Don Guri said...

Gracias, Misia (^^)

Jo, jo. Muy bueno lo de despedirse de la basura. Vete tú a saber, que hay cada uno...

 

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